COMO TE LO CUENTO

Blog del cuentero Aldo Méndez: palabras, narraciones, viajes, contactos...

martes, marzo 13, 2007

intentando contar algo nuevo

¿Acaso las prisas son tan fuertes que censuran las ganas de decir todo lo que descubro a diario? No me atrevo a mirar la fecha en que por última vez escribí algo en mi blogg y confieso que no ha sido ni po falata de tiempo ni de ganas, es ese algo que se llama pereza que como un absurdo se apodera del instante de organizar ideas y contar con la fluidez que proponagan mis ganas.
En casi un año de silencio mis palabras y mi voz han viajado por casi toda España y por Túnez y por Marruecos y mis ojos han visto maravillas que siguen sustentando los asombros que me nutren y he estado con padres y madres y con maestros ymaestrasy con abuelos y abuelas y con chicos y chicas, caras que se han quedado en mi retina y que intentaré descubrirles poco a poco para que la pereza no se atreva otra vez a jugar a corroeme la memoria

domingo, mayo 07, 2006

noche de cuentos, alas y raíces...

Éramos pocos, los justos..¡Y yo que había decido dejarle la noche al sueño, la nada y el silencio!
¿Cuál será el hilo que ata cuenteros tan dispares más allá de ser auténticos?¿En qué se sustenta la magia que hace coincidir las urbanas historias de Domingo Chinchilla, los cuentos populares de Vicent Cortés, las historias tradicionales africanas de Boniface Ofogo y la africanía que en Cuba se hizo poesía y se sublima en la voz de Coralia Rodríguez?
Yo no tengo palabras, de hecho hasta la voz la tengo rota, sólo tengo caminos que se tejen y destejen de Camerún a Cuba, de Cuba al País Valenciano ( lo digo más que nada por el soniquete de su lengua) y de cada uno de estos rincones, a mí mismo, a todas la ciudades que me pueblan y habito.
Caminos, inenarrables caminos de colores, palabras, sonidos, magia, esa magia que algunos llaman interculturalidad y que nace de lo más simple: la necesidad del hombre de compartir y juntarse; como se juntan lo real y lo mágico siempre que se alimeten de la autenticidad de quien asume el riesgo de mezclar sus raíces o batir sus alas en cualquier sitio que sirve de sustento a otras raíces y de espacio al batir de otras alas .

la primera noche de un torrente...de cuentos

Debí ser la cuarta pata de ese gato que se lanzaría a conquistar los tejados de una noche de cuentos en Torrente, una noche que intentaba fundar caminos para las palabras. Yo debí contar, pero otro gato arañaba mi garganta para robar mi voz robándome la suerte de fundar; pero abriéndome a la suerte de escuchar buenos cuenteros.
Carles Cano; comedido, certero, entrañable en ese saber estar que desvela una seguridad sin artificios.
Ana Ballester; dulcísima, precisa, recogiendo el testigo con la habilidad que desarrollan la maña y el oficio.
Rubén Martínez, generoso en el gesto, hábil, con esa maestría que tiene para dimensionar el cuento con sus manos, sus rostros y esos efectos sonoros con que adorna la trama.
A medida que avanzaba la noche me alegré del silencio obligado. Pude ser oreja y asistir, casi desde el anonimato, a la suerte de ver como nace de la nada una noche inolvidable en las que las palabras tejieron ese otro camino que va más allá del instante y entronca, inevitablemente con la raíz del recuerdo.

algo de lo poco que pude hablar en Torrente

En todos los cuenteros hay una esencia común, unas ganas un miedo y hasta una ilusión y luego... la apariencia delata a cada quien sus entresijos, sus miedos, sus luces y sus sombras. La única verdad es el cuento, nosotros (cuenteros) somos el medio, el vehículo que éste escoge (aunque parezca lo contrario) para llegar a la oreja que es dónde, definitivamente, la historia vive y se multiplica.
Poniéndome del lado de la oreja es donde descubro que lo que queda, más que el propio cuento, es la palabra, esa que, por consabida, se atraviesa como una puñalada, o la que es nueva y desconcierta, o esa tan vieja que se antoja como recién estrenada.
Cada palabra es un pretexto para que el cuento llegue a su destino, más o menos arropado, más o menos definido. A ese suspiro del final, a la carcajada, al aplauso, a la sonrisa o al silencio porque hay cuentos “burbujas” con los que el corazón se suelta y vuela, tanto vuela que la cabeza es incapaz de ordenar a la mano un aplauso por miedo, tal vez, que al batir las alas pueda perderse en un viaje sin regreso.
Hay quien se lanza a la deriva sin tener claro que más que un medio, es un estilo de vida, un juego peligroso que te atrapa y te atrapa y al atraparte ciega o deslumbra, que es lo mismo desde perspectivas diferentes.
Más que su voz el cuentero es palabra porque cada palabra le nace al cuentero desde lugares diferentes, aunque la tradición y el estereotipo pretenden marcar con hierro un lugar a cada cosa, el amor de cada quién está en un sitio distinto, así como el odio, la rabia, los celos, el olvido, el recuero.
Y Dios dijo: “Hágase la luz y la luz se hizo”. La palabra fue antes, sólo nombrándolo pudo Dios alumbrar el mundo, entonces ¿Fue el mundo el primer cuento?
A estas alturas, la palabra es como un candil pequeño, pequeñísimo que se atreve a alumbrar caminos de apariencia trillada para encontrar huellas perdidas en la vorágine absurda de las prisas.
La fascinación del cuento está en la palabra desatada, pájaro que parece perderse en el abismo del silencio; pero que no se aparta de la estela que dejan el narrador y el oyente en la comunión de sus memorias.
El cuento vive más allá del instante en que es contado porque como campana se queda temblando la palabra evocadora de esa energía común que es el recuerdo.

Manantiales en Torrente

Para que un torrente pase con la majestuosidad que sugiere su nombre es imprescindible un manantial que lo nutra.
Así, manantial limpio y fresco, nace le Festival de internacional del cuento de Torrente, en Valencia. Una experiencia acunada y mimada largamente que ha germinado a tiempo y aunque los amantes de la grandilocuencia puedan calificarlo de pequeño ha llegado a sitios donde la palabra tiene campo fecundo para echar raíces y crecer con voz propias.
UN TORRENT DE CUENTOS es agua que brota y que, brotando, crece. Los cuenteros, los cuentos, las palabras inundaron este lugar del mundo y han quedado fundado manantiales que poco a poco irán creciendo ríos para que el próximo Torrente de Cuentos inunde inevitablemente los lugares donde las ausencias convocan al silencio, al olvido. Todo manantial es fecundo, de ahí que me voy sin voz, pero con la certeza de que habrá muchas más primaveras en las que lloverán cuentos y palabras y crecerán orejas ansiosas de historias y otras voces que eternicen un TORRENTE INEVITABLE y que no cese.

La palabra es fiesta en Alcalá de Henares...

Más acá de Cervantes, Alcalá de Henares es un lugar de cuentos, lo gritan en silencios sus rincones, sus calles y su gente, a pesar del tumulto que convoca las prisas.
Los responsables “afectivos” de este encuentro son los entrañables miembros de Légolas. Ellos son el complemento imprescindible para que esta ciudad se rinda a los cuentos que foráneos traemos conducidos por la mano precisa de quien sabe el valor que tiene realizar un sueño.
Hubo palabras imprescindibles todo el rato y hubo ojos y orejas y aliados en cada rincón, en cada plaza (siempre que el cuento es nuevo la plaza es diferente). Tantas ganas de cuentos que la primera noche los cuentos sonaron a dos voces y al unísono en dos rincones de un mismo lugar donde acudía amares la gente que buscaba el calor y el color de las palabras.
Una suerte, una gozada, un privilegio a pesar de mi garganta rota, a pesar del que el lujo del cuento solo vive un instante..¿o no? Definitivamente más acá de Cervantes están Alcalá de Henares, Légolas y todo aquel que dedicó un instante a escuchar, compartir y guardarse palabras hasta que lleguen en avalancha los cuentos y los cuenteros a inundar la ciudad y sus rincones..

domingo, abril 16, 2006

Por primera vez una semana...

Confieso que no sé desde cuando no tenía una semana sin prisas, ni agobio, sin la premura que suponen los viajes, las idas y venidas de esta profesión, o mejor, de este oficio.
Desde hace mucho no tenía una semana para “nada” y me ha servido para saber que la nada no me atrae, no me nutre. Prefiero las prisas y los viajes , las estaciones, la gente, las esperas que tienen siempre la certeza de un encuentro, una sorpresa, la inestimable ilusión que provoca la duda.
Hoy es domingo y nunca tuve tantas ganas del martes, día en que vuelvo al camino o a los caminos porque, sin miedo a equivocarme, aseguro que quien tiene el privilegio de vivir de las palabras ( vivir del cuento) tiene anclada en el alma la urgencia de las fugas, los retornos, los viajes, los encuentros.

viernes, abril 07, 2006

Las ciudades y las palabras

El sábado soñaba una ciudad que no existía o, al menos, sólo era certeza cuando yo nombraba sus rincones. Todo se hacía tangible cuando mi voz pronunciaba palabras y yo iba inventando los caminos de este lugar en el que no me reconocía.
Sin el café, el sueño se empeñaba en quedarse dominando la mañana, busqué entre mis libros para releer "Las ciudades invisibles", de Italo Calvino (Nacido en Cuba, por cierto).
Era un libro que había leído hace unos años, antes de dedicarme a esto de contar historias y el reencuentro ha supuesto hallar verdades que quizás mi inconsciente buscaba. Y es que, sin pretenderlo, descubro una excelente definición del narrador o del cuentero, al verme seducido por un Marco Polo que cuenta y descubre al emperador Kublai Jan la maravilla de unas ciudades inventadas.
El ojo que lo ve (quizás también la mente creadora que lo intuye y lo inventa) es el punto de partida para sublimar el recuerdo. Luego la voz hace lo suyo, convierte en tangible la memoria, para llegar a lo sublime cuando la oreja escucha y desata otras memorias, otros recuerdos, otras ideas, otros sueños.
Se mueven los roles y la palabra es un camino de ida y vuelta, donde cada quien es cuentero, es decir, protagonista de la historia que vive en la voz y que desata otras voces, esa mágicas voces que sustentan el silencio.
Ese es el juego del que cuenta, un simple mediador de las memorias que desata y atrapa los recuerdos que, como una ciudad invisible, se hacen realidad gracias a la voz que narra y a la oreja que escucha..

jueves, marzo 30, 2006

Los cuentos hacen primaveras en La Habana

Con los dientes largos por la envidia releo el correo de un entrañable amigo que sabe de cuentos y cuenteros y me asegura que la recién concluida "Primavera de Cuentos 2006" que ha organizado mi maestra Mayra Navarro en La Habana, ha sido un exitazo.
Cuenteras y cuenteros cubanos y latinoamericanos se juntaron en esta ciudad, en la que las palabras habitan con voz y luz propia, para censurar cualquier vestigio de silencio.
¡Qué bueno hubiese sido estar allí con todos y con Mayra, jugando a hilvanar magias y convocando el recuerdo como a un animalito entrañable, que a veces deja ver sus garras, pero que siempre acude amoroso para censurar olvidos!
Enhorabuena a todos,a todas. Enhorabuena a Mayra Navarro, maestra y cuentera imprescindible, trabajadora incansable para que los cuenteros, los cuentos y las plabras tengan siempre caminos y escenarios vivos y nuevos. Desde La Mancha un abrazo cargadito de cuentos, agradecimientosy añoranzas.

"cuentos del compay"(Certamen)

BASES PARA EL PRIMER CONCURSO DE RELATO BREVE
“CUENTOS DEL COMPAY”

1- Podrán participar todos los escritores y escritoras que lo deseen, siempre que sus trabajos estén redactados en lengua castellana.
2- La temática y el contenido de los trabajos será libre, pudiendo presentar hasta tres trabajos por autor.
3- La extensión de los relatos no deberá superar los cinco folios (entre 28 y 32 líneas por folio)
4- Los trabajos se entregarán personalmente en el Café Compay, Pasaje General Rey, Ciudad Real.
5- Los trabajos estarán firmados con seudónimo y/o lema y las obras deberán acompañarse con un sobre sellado, en cuyo exterior figure el lema y/o seudónimo y que contenga los datos del autor: nombres, apellidos, dirección, contactos y breve currículum del autor.
6- El plazo de admisión cierra el 30 de abril de 2006.
7- El jurado emitirá su fallo, que será inapelable, en el mes de mayo del año 2006, fecha en que se entregarán los premios.
8- Se entregará uno o dos premios en metálico (por definir cuantía) y los trabajos que designe el jurado serán publicados y recibirán un certificado de participación y placa de reconocimiento.
9- Con los trabajos seleccionados se conformará un espectáculo de narración oral que se presentará la noche de entrega de premios

Del aburrimiento...


Tenía 13 años el día que miraba los peces rojos de la mayor de mis primas yendo y viniendo una y otra vez sobre su aburrimiento...Yo también estaba aburrido, a los trece años el mundo es un absurdo y nada suele ser lo que uno sueña. Pensaba en la nada, que es el sitio donde vive el aburrido, cuando mi abuelo materno se deslizó como un suspiro para huir de su siesta hasta el camino que antes era mi calle.
Cuando mi abuelo andaba yo le seguía pretendiendo ser su sombra y a una distancia prudencial estudiaba, desde mi aburrimiento, su rutina:
Primero caminaba hacia el pozo, donde Antoñica hacía gemir a la roldana tratando de llenar, como a pequeños sorbos, el cubo para fregar los cacharos del almuerzo.
Luego, callado, se acercaba a Lino que hacía un monólogo sobre la historia de Cuba.
Después iba hasta la casa de Antonio que dormía su siesta con un abanico de cartón sobre las piernas, mientras Ulpiana, la mujer, planchaba el filo de los pantalones escuchando a la Orquesta Aragón con sus danzones.
Para cada aburrimiento aparente, mi abuelo tenía una palabra, mientras subía mi calle de piedra que es una pendiente, una loma que se alza como queriendo tocar el cielo.
Para todos tenía alguna palabra; para Nena y Hugo que bailaban abrazados con la música que salía de la casa de Ulpiana, para Ada que esperaba el amor mirando desde su ventana a la nada, para Juana y Segundo siempre velando para que no robáramos cerezas, para Chano quien vigilaba que ninguna gallina ajena violara la privacidad de su patio, para Nana y Mayo que se escondían en los reflejos dorados de su mata de naranja para ver como Chano prohibía el amor a las gallinas más salidas del barrio. Después llegaba a mi casa, besaba a mi madre y ella sabía que venía a por alguna chuchería que le endulzara los callos de su alma.


Era un día de enero, yo tenía 13 años, mi abuelo seguía su rutina... pero no entró a mi casa, siguió de largo, con cara de aburrido saludando cada portal, acabando el silencio.
Yo seguía sus pasos, jugaba a ser su sombra.
Cuando llegó a lo más alto de la loma, donde empieza el potrero de los Cuba, se perdió para siempre y yo le vi perderse, para fastidio de todos los que saludaba diligente cada día de su vida.

Volví sin el abuelo, volví en silencio. Mi madre me dio dulce de naranja para que me aliviara del nudito amargo que tenía en la garganta y bajé saludando a cada uno de los que durante cada día de su vida saludaba mi abuelo.


Yo que en la adolescencia creía que mi pueblo era aburrido, cuando faltó el abuelo, descubrí que mi calle era el mejor lugar para una fiesta.
Yo que vivía perdido en el absurdo aburrimiento de la adolescencia, decidí ser mayor y aprendí que abrirse al mundo era dar un portazo en las narices a la nada, donde el aburrimiento habita desde siempre.
Supe, definitivamente que aquel que no vive su vida, culpa al mundo de su aburrimiento, mientras pierde la suerte de construir caminos con errores y aciertos y renuncia al privilegio de tener algún amigo que eche de menos esas pequeñas rutinas que hacen lo cotidiano y que al final sustentan el recuerdo.

jueves, marzo 23, 2006

Acérquense


Acércate: Imagina que estas palabras suenan con mi voz y ven a descubrir mis caminos de cuentos...