COMO TE LO CUENTO

Blog del cuentero Aldo Méndez: palabras, narraciones, viajes, contactos...

jueves, marzo 30, 2006

Del aburrimiento...


Tenía 13 años el día que miraba los peces rojos de la mayor de mis primas yendo y viniendo una y otra vez sobre su aburrimiento...Yo también estaba aburrido, a los trece años el mundo es un absurdo y nada suele ser lo que uno sueña. Pensaba en la nada, que es el sitio donde vive el aburrido, cuando mi abuelo materno se deslizó como un suspiro para huir de su siesta hasta el camino que antes era mi calle.
Cuando mi abuelo andaba yo le seguía pretendiendo ser su sombra y a una distancia prudencial estudiaba, desde mi aburrimiento, su rutina:
Primero caminaba hacia el pozo, donde Antoñica hacía gemir a la roldana tratando de llenar, como a pequeños sorbos, el cubo para fregar los cacharos del almuerzo.
Luego, callado, se acercaba a Lino que hacía un monólogo sobre la historia de Cuba.
Después iba hasta la casa de Antonio que dormía su siesta con un abanico de cartón sobre las piernas, mientras Ulpiana, la mujer, planchaba el filo de los pantalones escuchando a la Orquesta Aragón con sus danzones.
Para cada aburrimiento aparente, mi abuelo tenía una palabra, mientras subía mi calle de piedra que es una pendiente, una loma que se alza como queriendo tocar el cielo.
Para todos tenía alguna palabra; para Nena y Hugo que bailaban abrazados con la música que salía de la casa de Ulpiana, para Ada que esperaba el amor mirando desde su ventana a la nada, para Juana y Segundo siempre velando para que no robáramos cerezas, para Chano quien vigilaba que ninguna gallina ajena violara la privacidad de su patio, para Nana y Mayo que se escondían en los reflejos dorados de su mata de naranja para ver como Chano prohibía el amor a las gallinas más salidas del barrio. Después llegaba a mi casa, besaba a mi madre y ella sabía que venía a por alguna chuchería que le endulzara los callos de su alma.


Era un día de enero, yo tenía 13 años, mi abuelo seguía su rutina... pero no entró a mi casa, siguió de largo, con cara de aburrido saludando cada portal, acabando el silencio.
Yo seguía sus pasos, jugaba a ser su sombra.
Cuando llegó a lo más alto de la loma, donde empieza el potrero de los Cuba, se perdió para siempre y yo le vi perderse, para fastidio de todos los que saludaba diligente cada día de su vida.

Volví sin el abuelo, volví en silencio. Mi madre me dio dulce de naranja para que me aliviara del nudito amargo que tenía en la garganta y bajé saludando a cada uno de los que durante cada día de su vida saludaba mi abuelo.


Yo que en la adolescencia creía que mi pueblo era aburrido, cuando faltó el abuelo, descubrí que mi calle era el mejor lugar para una fiesta.
Yo que vivía perdido en el absurdo aburrimiento de la adolescencia, decidí ser mayor y aprendí que abrirse al mundo era dar un portazo en las narices a la nada, donde el aburrimiento habita desde siempre.
Supe, definitivamente que aquel que no vive su vida, culpa al mundo de su aburrimiento, mientras pierde la suerte de construir caminos con errores y aciertos y renuncia al privilegio de tener algún amigo que eche de menos esas pequeñas rutinas que hacen lo cotidiano y que al final sustentan el recuerdo.

6 Comments:

  • At 6:32 p. m., Anonymous Anónimo said…

    ESTA HISTORIA NOS PARECE TAN TIERNAY SENTIMENTAL COMO TU. NOS HAS HECHO REVIVIR NUESTRA NIÑEZ Y HA SIDO MUY GRTATIFICANTE CONOCERTE. ESPERAMOS PODER VOLVER A VERTE Y COMPARTIR TU SABIDURIA. UN FUERTE ABRAZO DE CONCHI Y LOLI DEL COLEGIO GERARDO MARTINEZ DE SOCUELLAMOS.

     
  • At 6:33 p. m., Anonymous Anónimo said…

    volver a recordar cosas de nuestra infancia gracias a ti asido una go zada.un saludo de tus madres de Gerardo.

     
  • At 6:37 p. m., Anonymous Anónimo said…

    enhorabuena por tus cuentos,en estos dias con tus charlas nos hemos divertido escuchando tus historias y nos has motivado a leer cuentos y a contarlos con nuestros propios sentimientos.

     
  • At 10:34 p. m., Blogger Alfonso said…

    termino de leer, casi de inmediato vuelvo a transitar las calles semidesnudas de aquel, tu pueblito, bien cerca del abuelo. Como no andar también cerca si aquellas tardías noches al retorno de la beca y en aquellos madrugones para que la guagua a mi pueblito, tranquilo, debrisa juguetona y y noble gente, no me dejara amanecer en aquella terminal que me parecía fatídica, él, el abuelo estaba ahí, brindando una tacita de café caliente o un poco de leche hirviente de vaca.
    Bien cerca, sí, en aquellas historia y relatos salidos de la guajira voz de mi padre, en cualquier rincón de mi casa en Juan Francisco, en cualquier lugar del batey.
    Vale la memoria, los recuerdos, también se vive y se aprecia ese don tuyo de obligarnos a detenernos en el tiempo, mirar de otra manera y motivar la vida.

     
  • At 3:29 p. m., Anonymous jorge velazco said…

    has revivido tanta gente perdida en el ya largo camino de mi mente tu pueblo es mi pueblo que lucha y trabaja yo quierooo un pueeebloo y se llama meneeesees

     
  • At 6:15 p. m., Anonymous Anónimo said…

    hola Aldo, te queria pedir un enorme favor, supongo que no te acordaras, o a lo mejor si,en mayo acudi a las rutas literarias en ciudad real, alcazar de san juan en el hotel santa clara, tu acudistes a contarnos tus maravillosos cuentos, y contastes uno que para mi fue especial, trataba de tu abuelo, yo yore aquel dia y tu me dijistes que no llorara pero aquel cuento me recoro mucho a mi abuelo muerto tan solo hacia dos meses, si por favor lo pudieras publicar te lo agradeceria muchisimo. un beso y sigue asi por favor!

     

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