COMO TE LO CUENTO

Blog del cuentero Aldo Méndez: palabras, narraciones, viajes, contactos...

jueves, marzo 30, 2006

Los cuentos hacen primaveras en La Habana

Con los dientes largos por la envidia releo el correo de un entrañable amigo que sabe de cuentos y cuenteros y me asegura que la recién concluida "Primavera de Cuentos 2006" que ha organizado mi maestra Mayra Navarro en La Habana, ha sido un exitazo.
Cuenteras y cuenteros cubanos y latinoamericanos se juntaron en esta ciudad, en la que las palabras habitan con voz y luz propia, para censurar cualquier vestigio de silencio.
¡Qué bueno hubiese sido estar allí con todos y con Mayra, jugando a hilvanar magias y convocando el recuerdo como a un animalito entrañable, que a veces deja ver sus garras, pero que siempre acude amoroso para censurar olvidos!
Enhorabuena a todos,a todas. Enhorabuena a Mayra Navarro, maestra y cuentera imprescindible, trabajadora incansable para que los cuenteros, los cuentos y las plabras tengan siempre caminos y escenarios vivos y nuevos. Desde La Mancha un abrazo cargadito de cuentos, agradecimientosy añoranzas.

"cuentos del compay"(Certamen)

BASES PARA EL PRIMER CONCURSO DE RELATO BREVE
“CUENTOS DEL COMPAY”

1- Podrán participar todos los escritores y escritoras que lo deseen, siempre que sus trabajos estén redactados en lengua castellana.
2- La temática y el contenido de los trabajos será libre, pudiendo presentar hasta tres trabajos por autor.
3- La extensión de los relatos no deberá superar los cinco folios (entre 28 y 32 líneas por folio)
4- Los trabajos se entregarán personalmente en el Café Compay, Pasaje General Rey, Ciudad Real.
5- Los trabajos estarán firmados con seudónimo y/o lema y las obras deberán acompañarse con un sobre sellado, en cuyo exterior figure el lema y/o seudónimo y que contenga los datos del autor: nombres, apellidos, dirección, contactos y breve currículum del autor.
6- El plazo de admisión cierra el 30 de abril de 2006.
7- El jurado emitirá su fallo, que será inapelable, en el mes de mayo del año 2006, fecha en que se entregarán los premios.
8- Se entregará uno o dos premios en metálico (por definir cuantía) y los trabajos que designe el jurado serán publicados y recibirán un certificado de participación y placa de reconocimiento.
9- Con los trabajos seleccionados se conformará un espectáculo de narración oral que se presentará la noche de entrega de premios

Del aburrimiento...


Tenía 13 años el día que miraba los peces rojos de la mayor de mis primas yendo y viniendo una y otra vez sobre su aburrimiento...Yo también estaba aburrido, a los trece años el mundo es un absurdo y nada suele ser lo que uno sueña. Pensaba en la nada, que es el sitio donde vive el aburrido, cuando mi abuelo materno se deslizó como un suspiro para huir de su siesta hasta el camino que antes era mi calle.
Cuando mi abuelo andaba yo le seguía pretendiendo ser su sombra y a una distancia prudencial estudiaba, desde mi aburrimiento, su rutina:
Primero caminaba hacia el pozo, donde Antoñica hacía gemir a la roldana tratando de llenar, como a pequeños sorbos, el cubo para fregar los cacharos del almuerzo.
Luego, callado, se acercaba a Lino que hacía un monólogo sobre la historia de Cuba.
Después iba hasta la casa de Antonio que dormía su siesta con un abanico de cartón sobre las piernas, mientras Ulpiana, la mujer, planchaba el filo de los pantalones escuchando a la Orquesta Aragón con sus danzones.
Para cada aburrimiento aparente, mi abuelo tenía una palabra, mientras subía mi calle de piedra que es una pendiente, una loma que se alza como queriendo tocar el cielo.
Para todos tenía alguna palabra; para Nena y Hugo que bailaban abrazados con la música que salía de la casa de Ulpiana, para Ada que esperaba el amor mirando desde su ventana a la nada, para Juana y Segundo siempre velando para que no robáramos cerezas, para Chano quien vigilaba que ninguna gallina ajena violara la privacidad de su patio, para Nana y Mayo que se escondían en los reflejos dorados de su mata de naranja para ver como Chano prohibía el amor a las gallinas más salidas del barrio. Después llegaba a mi casa, besaba a mi madre y ella sabía que venía a por alguna chuchería que le endulzara los callos de su alma.


Era un día de enero, yo tenía 13 años, mi abuelo seguía su rutina... pero no entró a mi casa, siguió de largo, con cara de aburrido saludando cada portal, acabando el silencio.
Yo seguía sus pasos, jugaba a ser su sombra.
Cuando llegó a lo más alto de la loma, donde empieza el potrero de los Cuba, se perdió para siempre y yo le vi perderse, para fastidio de todos los que saludaba diligente cada día de su vida.

Volví sin el abuelo, volví en silencio. Mi madre me dio dulce de naranja para que me aliviara del nudito amargo que tenía en la garganta y bajé saludando a cada uno de los que durante cada día de su vida saludaba mi abuelo.


Yo que en la adolescencia creía que mi pueblo era aburrido, cuando faltó el abuelo, descubrí que mi calle era el mejor lugar para una fiesta.
Yo que vivía perdido en el absurdo aburrimiento de la adolescencia, decidí ser mayor y aprendí que abrirse al mundo era dar un portazo en las narices a la nada, donde el aburrimiento habita desde siempre.
Supe, definitivamente que aquel que no vive su vida, culpa al mundo de su aburrimiento, mientras pierde la suerte de construir caminos con errores y aciertos y renuncia al privilegio de tener algún amigo que eche de menos esas pequeñas rutinas que hacen lo cotidiano y que al final sustentan el recuerdo.

jueves, marzo 23, 2006

Acérquense


Acércate: Imagina que estas palabras suenan con mi voz y ven a descubrir mis caminos de cuentos...