COMO TE LO CUENTO

Blog del cuentero Aldo Méndez: palabras, narraciones, viajes, contactos...

domingo, abril 16, 2006

Por primera vez una semana...

Confieso que no sé desde cuando no tenía una semana sin prisas, ni agobio, sin la premura que suponen los viajes, las idas y venidas de esta profesión, o mejor, de este oficio.
Desde hace mucho no tenía una semana para “nada” y me ha servido para saber que la nada no me atrae, no me nutre. Prefiero las prisas y los viajes , las estaciones, la gente, las esperas que tienen siempre la certeza de un encuentro, una sorpresa, la inestimable ilusión que provoca la duda.
Hoy es domingo y nunca tuve tantas ganas del martes, día en que vuelvo al camino o a los caminos porque, sin miedo a equivocarme, aseguro que quien tiene el privilegio de vivir de las palabras ( vivir del cuento) tiene anclada en el alma la urgencia de las fugas, los retornos, los viajes, los encuentros.

viernes, abril 07, 2006

Las ciudades y las palabras

El sábado soñaba una ciudad que no existía o, al menos, sólo era certeza cuando yo nombraba sus rincones. Todo se hacía tangible cuando mi voz pronunciaba palabras y yo iba inventando los caminos de este lugar en el que no me reconocía.
Sin el café, el sueño se empeñaba en quedarse dominando la mañana, busqué entre mis libros para releer "Las ciudades invisibles", de Italo Calvino (Nacido en Cuba, por cierto).
Era un libro que había leído hace unos años, antes de dedicarme a esto de contar historias y el reencuentro ha supuesto hallar verdades que quizás mi inconsciente buscaba. Y es que, sin pretenderlo, descubro una excelente definición del narrador o del cuentero, al verme seducido por un Marco Polo que cuenta y descubre al emperador Kublai Jan la maravilla de unas ciudades inventadas.
El ojo que lo ve (quizás también la mente creadora que lo intuye y lo inventa) es el punto de partida para sublimar el recuerdo. Luego la voz hace lo suyo, convierte en tangible la memoria, para llegar a lo sublime cuando la oreja escucha y desata otras memorias, otros recuerdos, otras ideas, otros sueños.
Se mueven los roles y la palabra es un camino de ida y vuelta, donde cada quien es cuentero, es decir, protagonista de la historia que vive en la voz y que desata otras voces, esa mágicas voces que sustentan el silencio.
Ese es el juego del que cuenta, un simple mediador de las memorias que desata y atrapa los recuerdos que, como una ciudad invisible, se hacen realidad gracias a la voz que narra y a la oreja que escucha..