noche de cuentos, alas y raíces...
Éramos pocos, los justos..¡Y yo que había decido dejarle la noche al sueño, la nada y el silencio!
¿Cuál será el hilo que ata cuenteros tan dispares más allá de ser auténticos?¿En qué se sustenta la magia que hace coincidir las urbanas historias de Domingo Chinchilla, los cuentos populares de Vicent Cortés, las historias tradicionales africanas de Boniface Ofogo y la africanía que en Cuba se hizo poesía y se sublima en la voz de Coralia Rodríguez?
Yo no tengo palabras, de hecho hasta la voz la tengo rota, sólo tengo caminos que se tejen y destejen de Camerún a Cuba, de Cuba al País Valenciano ( lo digo más que nada por el soniquete de su lengua) y de cada uno de estos rincones, a mí mismo, a todas la ciudades que me pueblan y habito.
Caminos, inenarrables caminos de colores, palabras, sonidos, magia, esa magia que algunos llaman interculturalidad y que nace de lo más simple: la necesidad del hombre de compartir y juntarse; como se juntan lo real y lo mágico siempre que se alimeten de la autenticidad de quien asume el riesgo de mezclar sus raíces o batir sus alas en cualquier sitio que sirve de sustento a otras raíces y de espacio al batir de otras alas .
¿Cuál será el hilo que ata cuenteros tan dispares más allá de ser auténticos?¿En qué se sustenta la magia que hace coincidir las urbanas historias de Domingo Chinchilla, los cuentos populares de Vicent Cortés, las historias tradicionales africanas de Boniface Ofogo y la africanía que en Cuba se hizo poesía y se sublima en la voz de Coralia Rodríguez?
Yo no tengo palabras, de hecho hasta la voz la tengo rota, sólo tengo caminos que se tejen y destejen de Camerún a Cuba, de Cuba al País Valenciano ( lo digo más que nada por el soniquete de su lengua) y de cada uno de estos rincones, a mí mismo, a todas la ciudades que me pueblan y habito.
Caminos, inenarrables caminos de colores, palabras, sonidos, magia, esa magia que algunos llaman interculturalidad y que nace de lo más simple: la necesidad del hombre de compartir y juntarse; como se juntan lo real y lo mágico siempre que se alimeten de la autenticidad de quien asume el riesgo de mezclar sus raíces o batir sus alas en cualquier sitio que sirve de sustento a otras raíces y de espacio al batir de otras alas .
